El éxito de cualquier jardín empieza en el suelo. Un terreno pobre, compactado o sin nutrientes limita el crecimiento de las plantas, aunque se rieguen correctamente o reciban buena luz. Preparar el suelo antes de plantar es uno de los pasos más importantes para obtener plantas fuertes, sanas y duraderas.
En esta guía aprenderás cómo analizar tu suelo, mejorarlo y prepararlo adecuadamente antes de plantar en el exterior.

1. Evalúa el tipo de suelo de tu jardín
No todos los suelos son iguales. Antes de plantar, identifica qué tipo tienes:
Suelo arcilloso
- Retiene mucha agua
- Se compacta con facilidad
- Requiere mejorar el drenaje
Suelo arenoso
- Drena demasiado rápido
- Retiene pocos nutrientes
- Necesita materia orgánica
Suelo equilibrado (franco)
- Drenaje adecuado
- Buena aireación
- Ideal para la mayoría de plantas
Para saberlo, toma un puñado de tierra húmeda:
- Si se compacta como plastilina → arcilloso
- Si se deshace rápido entre los dedos → arenoso
- Si mantiene forma pero se rompe fácilmente → equilibrado
2. Limpia la zona y elimina malas hierbas
Antes de empezar:
- Retira piedras grandes
- Arranca malas hierbas con raíz
- Elimina restos secos o basura del terreno
Este paso evita competencia de nutrientes y plagas futuras.
3. Afloja y airea la tierra
La tierra compactada impide que las raíces crezcan.
Recomendaciones:
- Usa una pala o una azada
- Airear entre 15 y 25 cm de profundidad
- Rompe terrones grandes
El suelo debe quedar suelto y fácil de trabajar.
4. Añade materia orgánica
La materia orgánica es clave para mejorar cualquier tipo de suelo.
Puedes usar:
- Compost
- Estiércol bien descompuesto
- Humus de lombriz
- Restos vegetales maduros
Beneficios:
- Aumenta la fertilidad
- Mejora el drenaje
- Retiene humedad de forma equilibrada
Mezcla entre un 20 % y 30 % de materia orgánica con la tierra original.

5. Mejora el drenaje si tu suelo retiene mucha agua
Para suelos arcillosos:
- Añade arena gruesa
- Añade perlita o grava fina
- Crea capas que faciliten la salida del agua
Un drenaje deficiente causa pudrición de raíces y hongos.
6. Mejora la retención de agua si tu suelo es muy arenoso
Para suelos que se secan rápido:
- Añade compost abundante
- Incorpora fibra de coco
- Evita arenas finas
El objetivo es que la humedad dure más tiempo sin encharcamiento.
7. Nivela el terreno antes de plantar
Una superficie uniforme ayuda a:
- Distribuir mejor el riego
- Evitar charcos
- Facilitar la siembra o plantación
Pasa un rastrillo y revisa que el nivel esté equilibrado.
8. Deja reposar el suelo unos días
Una vez preparada la tierra:
- Riega ligeramente
- Deja reposar entre 3 y 7 días
- Permite que los nutrientes se integren
El suelo trabajará mejor si tiene un pequeño descanso antes de plantar.
Resultado
Un suelo bien preparado es la base de un jardín saludable. Evaluar su tipo, airearlo, enriquecerlo con materia orgánica y ajustar el drenaje garantiza que las plantas crezcan más fuertes, se adapten mejor al entorno y requieran menos cuidados a largo plazo.

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