Muchas plantas de interior parecen morirse de un día para otro: hojas amarillas, tierra húmeda durante días, ramas blandas o secas, crecimiento detenido. Sin embargo, en la mayoría de los casos, es posible recuperarlas. La clave está en identificar el problema real y aplicar una corrección simple y progresiva.
Esta guía explica paso a paso cómo diagnosticar y salvar una planta que está a punto de perderse.

1. Observa los síntomas y define el problema
Antes de intervenir, es fundamental identificar qué está ocurriendo. Los síntomas más habituales son:
- Hojas amarillas o marchitas
- Tierra que no se seca nunca
- Tallos blandos o ennegrecidos
- Falta total de crecimiento
- Hojas secas o quebradizas
- Mancha de hongos en la superficie
- Caída repentina de hojas
Cada síntoma apunta a causas distintas. Un buen diagnóstico te ahorra perder tiempo y empeorar la situación.
2. Comprueba si la planta está regada en exceso
El exceso de riego es la causa número uno de muerte en plantas de interior. Para comprobarlo:
- Introduce un dedo en la tierra hasta la mitad de la maceta.
- Si está fría, muy húmeda o pegajosa, tienes un problema de riego.
- Una tierra empapada durante días puede provocar pudrición de raíces.
Si sospechas exceso de agua, aplica este método inmediato:
- Saca la planta con cuidado del tiesto.
- Revisa las raíces: si están negras, blandas o con mal olor, están pudriéndose.
- Retira la tierra mojada.
- Corta las raíces dañadas.
- Trasplanta en sustrato seco y suelto.
- No riegues hasta que la tierra esté seca en superficie.
3. Revisa si la planta tiene poca luz
Muchísimas plantas de interior mueren por falta de luz, no por exceso de agua. Los síntomas típicos son:
- Hojas pequeñas o deformadas
- Tallos muy largos y finos
- Color apagado
- Crecimiento lento o nulo
Coloca la planta en un lugar donde reciba más claridad natural. Casi todas toleran luz indirecta intensa mejor que sombra profunda.
Un simple cambio de ubicación puede recuperarla en una semana.
4. Comprueba el tipo de maceta y el drenaje
Una planta puede estar bien regada y bien ubicada, pero morir por culpa de una maceta sin drenaje.
Asegúrate de que:
- La maceta tiene agujeros suficientes.
- El plato inferior no retiene agua.
- El sustrato no está compactado.
Si la tierra está dura como una piedra o se separa de la maceta, trasplanta cuanto antes.
5. Busca signos de plagas
Las plagas más comunes en interior son:
- Pulgón
- Cochinilla
- Araña roja
- Mosca del sustrato
Para detectarlas revisa:
- El envés de las hojas
- Los tallos jóvenes
- La superficie de la tierra
Si están presentes, limpia las hojas con un paño humedecido y aplica jabón potásico o aceite de neem una vez por semana.
6. Ajusta el riego a partir de ahora
Un error típico es regar siguiendo un calendario fijo. El riego debe adaptarse a:
- Temperatura
- Tamaño de la maceta
- Tipo de planta
- Cantidad de luz
Regla general para la mayoría de plantas de interior:
- Deja que los primeros 2-3 cm de tierra estén secos antes de volver a regar.
- Riega siempre hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje.
- Vacía el plato inmediatamente.
7. Estimula la recuperación con cuidados simples
Cuando la planta esté estabilizada:
- Retira hojas amarillas o muertas.
- Añade un sustrato ligero con perlita.
- Coloca la planta en un sitio con buena luz indirecta.
- Evita fertilizar durante el proceso de recuperación.
En unas semanas debería mostrar señales claras de mejora: hojas nuevas, tallos firmes y crecimiento más vivo.

Resultado
La mayoría de plantas que parecen morirse pueden recuperarse con tres acciones simples: corregir el riego, mejorar la luz y renovar el sustrato. Una vez estabilizada, la planta vuelve a crecer con normalidad y puede mantenerse sana durante años.

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